En la actualidad, la conversación europea sobre chips y semiconductores se llena de cifras mareantes y titulares sobre inversiones millonarias en infraestructuras. Pero desde la perspectiva de Braulio Quintana, responsable de Celestia Chip, la division de microelectrónica de Celestia TST, la verdadera ventaja competitiva no reside en levantar grandes fábricas, sino en coordinar con excelencia el diseño, prototipado, empaquetado, test y relación directa con el cliente, todo ello bajo la guía de una gobernanza eficiente y métricas claras.
Braulio, que también es miembro de AESEMI, refuerza la idea de especialización inteligente en su reciente artículo de opinión publicado en el diario Español: “Si España quiere posicionarse, debe hacerlo allí donde el valor está en el talento, el acceso a herramientas EDA y PDKs, y la disciplina operativa. No en perseguir una megafábrica improbable”.
Para quienes no están familiarizados con los términos habituales de microlectrónica, el software EDA y las herramientas PDK permiten a los ingenieros diseñar y verificar chips y circuitos integrados, ademas de adaptar sus diseños a los procesos de fabricación específicos de cada tecnología.

Diagnóstico: ¿Dónde están los márgenes y la oportunidad?
Los márgenes sostenibles, hoy, están tanto en la arquitectura y el desarrollo de propiedad intelectual (IP), como en todo aquello que ocurre después de la fabricación de la oblea: el packaging, el test y la fiabilidad. Los ecosistemas ganadores son los que convierten ideas en MPWs (procesos de fabricación multi-proyecto), escalan lotes piloto y aterrizan productos finales de calidad. En este contexto, España no necesita cubrir toda la cadena, sino especializarse donde puede llegar a ser imprescindible y referencia sectorial.
Las cuatro apuestas clave a futuro:
- Diseño de chips e IP (EDA/IP):
- El auténtico valor reside en la arquitectura, la verificación y la adaptación a cada sector. Equipos bien formados, con acceso a las herramientas de diseño y verificación, pueden crear IP exportable y SoC (un único circuito integrado que reúne varios componentes) para automoción, energía, salud y nuevos mercados.
- Fotónica integrada:
- El auge de las comunicaciones de alto ancho de banda y los sensores inteligentes demanda la capacidad de integrar electrónica y fotónica. Llevar estas soluciones a producción piloto facilita la entrada a cadenas de suministro internacionales sin inversiones desproporcionadas.
- Empaquetado avanzado y test:
- Cada vez más, el valor diferencial se genera en el ensamblaje, la certificación y el test de los componentes. Esto abre una puerta realista para pymes y centros tecnológicos españoles.
- Metrología y fiabilidad:
- Invertir en capacidades de test y análisis reduce fallos y mejora los márgenes, acelerando el ciclo de innovación en todo el ecosistema.
¿Qué necesita España para aprovechar la oportunidad?
- Una gobernanza con ventanilla única y SLAs, o acuerdos de nivel de servicio, públicos.
- Un calendario estable y transparente para los MPWs o procesos de fabricación multiproyecto.
- Formación dual y reciclaje de perfiles técnicos y de ingeniería.
- Programas de atracción rápida de perfiles estratégicos: diseño digital, verificación, packaging, test.
Dos medidas urgentes para 2026:
- Un contrato-país de diseño (EDA/IP) que permita negociar licencias académicas e industriales de forma centralizada, acceso a PDKs industriales, impulso de estándares abiertos (RISC‑V), y ventanas periódicas de prototipado en tecnologías clave.
- Un programa de Compra Pública Innovadora que dinamice la demanda de sensores, comunicaciones seguras y procesadores específicos —con hospitales, redes energéticas, transporte y defensa como early adopters—, integrando la interoperabilidad y la ciberseguridad desde el diseño.
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El deseo: construir un futuro sostenible más allá de 2026
Estamos en el inicio de una ola de oportunidad para el ecosistema nacional. Pero se necesita continuidad, planificación y ejecución. España puede ser imprescindible en diseño, integración, test y fiabilidad, si avanzamos del anuncio al calendario, y del calendario al pedido.
Menos hormigón y más cerebros no es solo un eslogan, sino una disciplina de gestión: elegir dónde competir, invertir con criterio, medir resultados y entregar a tiempo.
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